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miércoles, 3 de agosto de 2011

Relato - Batalla de Santa Rosa 20/03/1856


El órgano superior de la Campaña lo constituyó el estado mayor, liderado en lo político por el presidente Mora y en lo militar por el general José Joaquín Mora y por su segundo al mando de las tropas, el coronel Lorenzo Salazar, quien fungió como jefe de división.


El 20 de marzo de 1856, los filibusteros, cuyo jefe supremo era William Walker, abogado, periodista, escritor, nativo de Tennessee, Estados Unidos de América, se hallaban afincados en la hacienda Santa Rosa.


Al ser las cuatro de la tarde de ese día, las tropas costarricenses, con el toque de degüello, marcharon comandados por el coronel Lorenzo Salazar, quien con sus 280 hombres debía, formando un semicírculo hasta situarse al sur, atacar el frente y los costados de la casa; el capitán José María Gutiérrez, con 200 hombres, tenía que desplegarse por el costado izquierdo de Salazar y rodear la casa por el norte, tomando la loma que está atrás; la única salida de escape para los filibusteros. Los dos cañoncitos, dirigidos por el capitán Mateo Marín, acompañaban la retaguardia de Salazar. El escuadrón de caballería quedó en el callejón de entrada, esperando que el enemigo fuera desalojado para atacarlo a campo abierto. Por último, la tropa de Moracia, en número de 200, se mantuvo formada en el mismo callejón que la caballería, para resguardar la retirada en caso necesario.


Los costarricenses arremetieron con tal coraje que a la primera y única descarga general, obligaron a los filibusteros a refugiarse en la casa principal de la hacienda. Los cañoncitos entraron en acción.

El coronel Lorenzo Salazar se disponía a ordenar la quema de la casa de la hacienda, cuando  Gutiérrez y el coronel José Manuel Quirós con sus hombres la asaltaron y se apoderaron de ella. La casa fue invadida por todos lados, y los filibusteros, hallando salida por la loma, huyeron en tropel, y aunque perseguidos y diezmados por todas partes, lograron muchos escaparse.


Según concuerdan filibusteros y costarricenses en sus relatos, el combate de Santa Rosa, duró acaso unos catorce minutos, contados a partir del momento en que estuvieron a la vista ambas fuerzas. Y en esos diez minutos la tropa costarricense desalojó varios cientos de invasores; guarnecidos en una fortificación que parecía muy defendible.


Al finalizar la batalla, quedaron en el campo de acción 19 soldados costarricenses muertos y 31 heridos. Los filibusteros dejaron 26 muertos y 19 soldados fueron capturados. El resto, 255 soldados, huyó en el transcurso de los diez minutos iniciales de la batalla, al observar que las tropas costarricenses iban hacia ellos.


Santa Rosa dio a los costarricenses la confianza en la victoria final y fue émulo para seguir adelante y llegar hasta Rivas, en donde se destacó una vez más nuestra determinación de vencer. El nombre de Santa Rosa señala hoy la decisión inquebrantable de Costa Rica de derrotar y vencer a todo poder extraño que pretenda mancillar nuestra soberanía y nuestra independencia.



Emilio Gerardo Obando Cairol

Material del Libro “Los Generales Blanco y Salazar” de la Asociación de Genealogía e Historia de Costa Rica.